¿Y si no vuelves?
- Maika Reggina Lara Gomez
- 16 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Debo de admitir que la duda me ha invadido en… casi todos los momentos de mi vida, incluso en los más tranquilos que he podido encontrarme. Pensé por mucho tiempo que era solo una casualidad, un acto de mi mente para abrumarme, para recordar el vacío que dejaste, en otras ocasiones llegué a pensar que simplemente siempre viviría así, como la intro de espera de un correo de voz, esperando que decir, atenta a cada sonido de mi voz, con miedo de ti, de no poder oler de nuevo tu esencia ¿sabes?
Solo pensaba en lo desgastada que estaba tu ilusión, en la idealización que tenía, cada día que soñaba contigo y alguien siempre me recordaba que ya no estabas, con miedo de que no reaparecieras, que no me recibieras de nuevo, y pensé: déjame enseñarte cómo logré que tu ida no me afectaba… aunque era mentira.
Porque la verdad es que sí me afectó. Me afectó más de lo que pude admitir. Tu ausencia se volvió un silencio raro, un hueco en mi rutina, un espacio vacío en el cuarto donde solías acostarte. Cada día te buscaba sin buscarte: al abrir la puerta, al sentarme a comer, al escuchar un ruido que se parecía al tuyo al salir corriendo. Y me sorprendía a mí misma deseando lo imposible… que regresaras corriendo hacia mí como siempre.
Pero con el tiempo entendí algo: no se trata de que vuelvas, sino de que nunca te fuiste del todo.
Estás en mis recuerdos, en mis fotografías, en los gestos que aún hago sin pensarlo, en la
costumbre de mirar al suelo antes de caminar por si estabas ahí. Estás en ese amor que dejaste tan impregnado.
Y si no vuelves… está bien.
Porque te amaré eternamente.
-Rex.

Hola blog!, este escrito lo escribí recientemente cuando mi papá me dijo que Kiya (mi perrita que falleció este marzo 2025 a sus 19 años), estaba aún en la casa porque la recordábamos mucho, recuerdo que un profesor de la carrera me recomendó que le escribiera, que dejara plasmado todo lo que me había dado mi Kiyita, solo que en ese momento no sabía cómo empezar. Hoy caminando de regreso su recuerdo me bombardeó y así como torrente de agua las palabras fluyeron.
Esta será la primera Navidad después de 15 años que no la pasará con nosotros, la extraño cada día, pero sé que mientras vivió fue muy muy amada por nosotros.



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